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6 amores imposibles del cine y TV que nos dolieron más que una ruptura

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Después de San Valentín y de celebrar a las parejas que sí pudieron ser, el 16 de febrero conmemoramos el Día de los Amores Imposibles. Porque no todos los romances tienen final feliz: algunos nacen condenados por el contexto, otros nunca son correspondidos y hay quienes, aunque se amen de verdad, pertenecen a mundos distintos.

Es el territorio del “casi”, del “si tan solo…”, de ese vínculo que duele incluso cuando entendemos que no tenía forma de sostenerse. El cine y la televisión han explotado muy bien ese tipo de historias: relaciones atravesadas por guerras, diferencias sociales, lealtades enfrentadas o decisiones que pesan más que los sentimientos.

Historias que queríamos ver triunfar, pero que, por distintas circunstancias, no pudieron ser. Aquí repasamos algunas de esas parejas que, cada una a su manera, nos recuerdan que el amor no siempre alcanza para cambiar el destino.

Severus Snape y Lily Potter (Harry Potter)

Ese “Always” todavía nos destruye. Snape ama a Lily desde la infancia: un amor silencioso, constante y absolutamente incondicional. Pero Lily nunca lo ve de forma romántica, su corazón siempre fue de James Potter. Es, en esencia, un amor no correspondido. Snape pasa toda su vida protegiendo al hijo de la mujer que ama, como un acto de lealtad eterna. Y es imposible no quebrarse al verlo llorar con su cuerpo en brazos, después del ataque de Voldemort.

Jorah Mormont y Daenerys Targaryen (Game of Thrones)

Jorah empieza como espía, pero termina como el hombre más fiel de Daenerys. La sigue por continentes, la aconseja, la protege y permanece a su lado incluso después del exilio. Su devoción nace del amor. Para ella, en cambio, el vínculo se sostiene en la confianza y la gratitud. Es el desequilibrio entre quien daría todo y quien no puede amar de la misma manera. En la Batalla de Winterfell, Jorah cumple su promesa: muere defendiéndola.

Jon Snow e Ygritte (Game of Thrones)

«Tú no sabes nada, Jon Snow». Se conocen como enemigos: Jon es parte de la Guardia de la Noche e Ygritte pertenece al Pueblo Libre. Su relación nace en territorio hostil, entre mentiras y lealtades divididas. Se enamoran sabiendo que sus mundos son incompatibles: para Jon, romper su juramento implica traicionarlo todo; para Ygritte, dejar su causa sería dejar de ser ella misma. Cuando finalmente se enfrentan en batalla, una flecha la atraviesa y muere en los brazos de Jon, confirmando que su historia nunca tuvo un lugar seguro donde sobrevivir.

Sebastian y Mia (La La Land)

Se conocen cuando ambos persiguen un sueño artístico en Los Ángeles. Se apoyan, se impulsan, se enamoran. Pero el mismo motor que los une, la ambición, termina separándolos. En el tramo final, la película nos muestra el “qué hubiera pasado si…”. Una vida juntos, hijos, felicidad doméstica. Es solo una fantasía. En la realidad, cada uno eligió su carrera. Se miran en silencio, años después, y entienden que se amaron… pero no en el momento correcto.

Theodore y Samantha (Her)

Él es un humano, ella es un sistema operativo. Theodore se enamora de una voz que lo escucha, lo entiende y evoluciona con él. La relación es íntima y emocionalmente real, pero carece de cuerpo y de límites compartidos. Mientras Theodore busca estabilidad, Samantha expande su conciencia más allá de lo humano y comienza a habitar un plano que él no puede comprender ni acompañar. Es un amor condenado por su propia naturaleza.

Nora y Hae Sung (Past Lives)

Nora y Hae Sung se conocen en Seúl a los 12 años y se vuelven mejores amigos, hasta que la familia de Nora emigra a Canadá, separándolos abruptamente. Doce años después retoman contacto por redes sociales, pero la conexión se rompe de nuevo cuando Nora decide cortar el vínculo. Doce años más tarde, finalmente se reencuentran en Nueva York como adultos. Entre ellos late el concepto del In-Yun, la conexión destinada a repetirse a lo largo de distintas vidas. Se aman, pero Nora está casada, y al final comprenden que, pese a sus sentimientos, esta vida no es la suya juntos.

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