Entrar a ver Te Van a Matar (titulada originalmente They Will Kill You) sin saber nada de ella es la mejor forma de experimentar el caos. Lo que empieza como un thriller sobre una casa misteriosa se convierte rápidamente en una espiral de bizarría sin límites.
El director Kirill Sokolov nos entrega una obra que se supera a sí misma en cada escena. Si un momento te parece estrafalario, el siguiente lo hará ver normal. Es una sátira audaz que utiliza la violencia para construir una atmósfera irónica y asfixiante.
No es una película para todos los estómagos, pero ese es precisamente su mayor acierto. Es un ejercicio de estilo donde la fotografía impecable y el ritmo frenético nos obligan a preguntarnos constantemente: «¿Cómo diablos va a terminar esto?».
Atrapada en el rascacielos del infierno
La trama sigue a Asia Reaves (Zazie Beetz), una exconvicta que busca desesperadamente a su hermana María. Lo que parece un empleo común como ama de llaves en «The Virgil», un rascacielos de élite en Nueva York, resulta ser una trampa mortal.
Asia pronto descubre que los residentes no son solo ricos excéntricos, sino miembros de un culto satánico que han alcanzado la inmortalidad. La protagonista, hábil en defensa personal, debe abrirse paso entre vecinos que resucitan una y otra vez tras ser atacados.
El guion de Sokolov y Alex Litvak convierte la supervivencia en un videojuego sangriento. Desde hachas en llamas hasta conductos de ventilación, el edificio se vuelve un personaje más que encierra secretos oscuros y una jerarquía de poder despiadada.
El maximalismo de Kirill Sokolov
Sokolov es un director que no conoce el término «moderación» y aquí lo demuestra con una violencia estilizada que roza lo caricaturesco. El festín visual es caótico, lleno de cortes, mutilaciones y una cantidad industrial de sangre que no da tregua.
La película funciona como una sátira del thriller convencional. La gracia nace de lo absurdo de la situación: residentes inmortales que se regeneran mientras una cabeza de cerdo poseída dicta quién debe morir definitivamente y quién merece el don de la vida eterna.
A pesar de lo bizarro, la fotografía es notable. Los encuadres resaltan la opulencia decadente del edificio frente a la brutalidad de los ataques, logrando que cada estallido de violencia tenga una estética casi artística y profundamente irónica.
Un elenco que abraza la locura
Zazie Beetz brilla como una heroína de acción poco convencional, dotando a Asia de una determinación feroz. Por otro lado, Patricia Arquette está magistral como Lilith Woodhouse, la líder del culto cuya presencia en pantalla resulta inquietante y magnética a la vez.
El reparto secundario, con figuras como Tom Felton y Heather Graham, se entrega por completo al tono estrafalario de la cinta. Mención especial para la voz de James Remar como la Cabeza de Cerdo, el elemento más surrealista de este relato sobre la inmortalidad.