¿Alguna vez has sentido que todo el mundo duda de tu sueño… menos tú? Marty Supreme es la película nominada a 9 premios Óscar, incluida Mejor Película y Mejor Actor por Timothée Chalamet, que convierte esa sensación en una historia cinematográfica intensa, divertida y sorprendentemente humana.
La película, dirigida por Josh Safdie, sigue a Marty Mauser, un joven con una ambición descomunal: ser el mejor jugador de tenis de mesa del mundo cuando nadie toma ese deporte en serio. Ambientada en los años 50 en Nueva York, Marty no sólo quiere ganar… quiere cambiar su destino, desafiando prejuicios, fracasos y su propia impulsividad.
Lo que hace especial a Marty Supreme es la mezcla de géneros: es una comedia deportiva con corazón y personalidad. Aunque el deporte parece el centro, la película se siente más como un viaje emocional con momentos de humor, fallas épicas, apuestas y decisiones caóticas que te hacen sentir cerca del personaje.
La actuación de Chalamet brilla por su energía, carisma y vulnerabilidad. Su Marty es un soñador abrasivo, encantador y, a veces, increíblemente frustrante… pero imposible de ignorar. Ese magnetismo actoral —junto a un elenco que incluye a Gwyneth Paltrow y Odessa A’zion— logra que la historia esté siempre en movimiento.
Otro punto fuerte es cómo la película equilibra la vida personal de Marty con su obsesión por triunfar. Más allá del ping‑pong, vemos a un tipo que lucha contra sus propios miedos… y contra un mundo que no siempre premia a los que se arriesgan. Esa dualidad es lo que engancha tanto al público casual como a los cinéfilos exigentes.
Aunque algunos críticos mencionan que la estructura narrativa puede sentirse desigual en partes, Marty Supreme funciona porque no se limita a contar una historia típica de “deporte y triunfo”. Tiene garra, estilo, humor y un ritmo que se siente tan impredecible como el propio Marty.
¿Vale la pena verla?
Sí, especialmente si te gustan las películas con personajes memorables, ambición desmedida y una mezcla de humor con drama que no se toma demasiado en serio. Marty Supreme es una montaña rusa que te hace reír, reflexionar y, sobre todo, reconocer que a veces lo imposible también puede ser inspirador.