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Economía personal en tiempos de inflación: cómo los peruanos gestionan su dinero para el ocio

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El ocio forma parte de las necesidades básicas humanas. En un contexto de inflación e incertidumbre económica, asignar recursos y tiempo a actividades recreativas supone un gran desafío. En Perú se observan cambios interesantes, como presupuestos reducidos para el ocio y una transición al entretenimiento digital. Cada vez son más los peruanos que prefieren ver películas en Netflix, consumir videojuegos o jugar en casinos en línea que usan soles.

Para entender los cambios en la gestión del tiempo y el dinero destinados al ocio, es necesario analizar en qué gastan los peruanos su remuneración mensual. 

¿En qué gastan los peruanos su salario?

Un reciente informe de la plataforma Bumeran, titulado “¿Qué pasa con el salario?”, revela que el 84% de los encuestados considera que su remuneración actual es insuficiente para cubrir sus necesidades básicas, lo que deja solo al 16% con ingresos que satisfacen sus necesidades mensuales.

La distribución del gasto se concentra principalmente en los rubros esenciales. Los trabajadores destinan su presupuesto de la siguiente manera: alimentación 17%, vivienda 14%, educación y transporte 13% cada uno, deudas y salud 12% cada uno, vestimenta 8% y recreación 7%.

El análisis revela que más del 65% del salario promedio se destina a necesidades básicas y obligaciones financieras. Esta presión económica provoca que el 50% de los empleados agote su sueldo en menos de una semana y que solo el 12% logre que sus ingresos duren el mes completo.

La capacidad de ahorro es limitada; el 84% de los participantes no logra ahorrar, principalmente debido a la insuficiencia salarial (49%) y al peso de las deudas (20%). Entre el reducido grupo que sí ahorra, la mayoría solo reserva entre el 5% y el 10% de su sueldo. 

Finalmente, el estudio de Bumeran destaca que el 51% de los trabajadores incluye la recreación entre sus rubros de gasto significativos, aunque este concepto represente una de las porciones más bajas del presupuesto total.

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El ocio en Perú en medio de la incertidumbre económica

La economía del ocio en el Perú atraviesa una transformación estructural forzada por la inflación. 

Según un estudio de Global Research Marketing (GRM) en alianza con Venta Profesional Group, el consumo en restaurantes y centros de entretenimiento presencial ha experimentado una contracción notable, con el 45 % de los encuestados evitando ese tipo de ocio en 2024. Esto impacta directamente a restaurantes, cafeterías, cines, teatros, eventos y empresas especializadas en viajes. 

De hecho, de acuerdo con un informe comparativo sobre el consumo cultural en varios países hispanohablantes, se encontró que tan solo el 16,6% de los encuestados peruanos asistió al cine, mientras que en Argentina la cifra es del 34,8% y en México, del 33,1%. Por otro lado, apenas el 12,9% de los peruanos asistió a un concierto o recital, un porcentaje considerablemente más bajo que en Colombia (26,5%) y en México (28,7%).

«Estos ajustes reflejan la necesidad de los hogares peruanos de reequilibrar sus presupuestos y priorizar el gasto en productos y servicios esenciales ante un entorno de aumento de precios», observa Giuliara Reyna, gerente general de GRM.

Crece la economía del ocio digital 

En contraste, este fenómeno ha impulsado la denominada “economía del ocio digital”. En la actualidad, los peruanos están trasladando su presupuesto de recreación hacia plataformas de streaming, videojuegos,  juegos de casino con dinero real y otros servicios virtuales. 

El hábito de los videojuegos, por ejemplo, ya no es una actividad de nicho. Hoy en día, alrededor del 34% de la población se identifica como “gamer”, especialmente entre las generaciones más jóvenes, los Millennials y la Gen Z. 

Esta migración de lo físico a lo digital, se debe a que la inversión en una suscripción mensual a una plataforma de streaming como Netflix, suele ser más económica que una sola salida a cenar o al cine. El hábito de consumo digital no solo moviliza grandes sumas de dinero en suscripciones, sino también en microtransacciones dentro de juegos y en el sector de casino en línea con dinero real, así como en servicios de delivery que complementan la experiencia en casa. 

Así, mientras el entretenimiento presencial retrocede ante la inflación, el entorno digital se consolida como el principal refugio para el esparcimiento.

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